El arco iris
El arco iris Ella, como maestra, tenÃa que someterlos a todos, como alumnos. Y eso se disponÃa a hacer. RenunciarÃa a todo lo demás. Se habÃa vuelto dura e impersonal, casi se vengaba de sà misma tanto como de los niños, desde que le lanzaron piedras. No querÃa ser una persona, no querÃa ser ella misma después de semejante humillación. HarÃa valer su autoridad, serÃa exclusivamente una maestra. Estaba decidida. Dispuesta a pelear y dominar.
Para entonces sabÃa reconocer a sus enemigos en la clase. Odiaba a Williams más que a ninguno. Era algo torpe, aunque no tanto para clasificarlo como retrasado. LeÃa con fluidez y no le faltaba astucia. Pero no podÃa estarse quieto. Y tenÃa obsesión repulsiva por una niña muy sensible, un comportamiento perverso, enfermizo y degenerado. Una vez, en uno de sus arrebatos, le lanzó un tintero a esta niña. En dos ocasiones salió corriendo del aula. Era un personaje muy conocido.
Y se reÃa a escondidas de su maestra, a veces incluso la rondaba para adularla. Pero con esto solo conseguÃa que Ursula lo aborreciera todavÃa más. Era como una sanguijuela.
Ursula le quitó una vara a uno de los niños, y estaba dispuesta a utilizarla cuando la ocasión lo mereciera. Una mañana, en clase de redacción, le dijo a Williams:
–¿Por qué has hecho ese borrón?