El arco iris
El arco iris Ursula estaba muy quieta, con la mirada perdida en la clase, sin ver nada. Estaba muy quieta y débil. TenÃa la sensación de que no podÃa levantar la mano de la mesa. Si se quedaba allà sentada eternamente, no podrÃa volver a moverse ni a dar una orden. Eran las cuatro y cuarto. Casi temÃa el final de las clases, porque se quedarÃa sola.
Los alumnos empezaban a recuperar la tranquilidad, la tensión se atenuó. Williams seguÃa llorando. El señor Brunt daba órdenes para terminar la clase. Ursula se levantó.
–Vuelve a tu sitio, Williams –dijo.
El chico cruzó el aula arrastrando los pies, limpiándose la cara con la manga. Mientras se sentaba, miró furtivamente a la maestra, con los ojos todavÃa más enrojecidos. ParecÃa una rata apaleada.
Los niños se marcharon por fin. El señor Harby pasó por delante de Ursula a grandes zancadas, sin mirarla y sin decir nada. El señor Brunt se detuvo un momento mientras Ursula cerraba el armario.
–Si castiga también a Clarke y Letts, señorita Brangwen, se acabarán sus problemas –dijo, con una extraña mirada de camaraderÃa en sus ojos azules, apuntando a Ursula con la nariz.
–¿Tengo que hacerlo? –contestó ella, con una risa nerviosa. No querÃa hablar con nadie.