El arco iris
El arco iris Se quedaron callados. Skrebensky estaba en Inglaterra, seis meses. HabÃa entre ellos un intervalo de seis meses. Él seguÃa a la espera. La antigua rigidez del hierro, como si el mundo estuviera hecho de metal, volvÃa a atenazar a Ursula. De nada servÃa emplear la carne y la sangre contra aquel orden de metal forjado.
Su imaginación se adaptó rápidamente a las circunstancias.
–¿Te han destinado a la India? –preguntó.
–SÃ, tengo solo seis meses de permiso.
–¿Crees que te gustará?
–Creo que sÃ… Hay mucha vida social, y muchas actividades… La caza, el polo… Siempre un buen caballo… y mucho trabajo… Trabajo nunca falta.