El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y una vez más, sumiéndolo en la agonía, ella posó una mano en su brazo, se inclinó ligeramente y, con una extraña y primitiva insinuación del abrazo carnal, le ofreció su boca. Era una boca fea y bonita a un tiempo, y él no pudo soportarlo. Posó sus labios en los de ella y, muy despacio, muy despacio, la respuesta empezó a llegar, cobrando fuerza y pasión, hasta que Brangwen tuvo la sensación de que ella gritaba, y no pudo resistir más. Se apartó, blanco, sin aire. Solamente en sus ojos azules quedaba algo de sí mismo. Y en los ojos de ella había una pequeña sonrisa en la superficie de un vacío negro.

Ella se apartó de nuevo. Y él quiso marcharse. Era insoportable. No podía resistir más. Tenía que irse. Sin embargo, estaba indeciso. Pero ella se había apartado.

Con una leve punzada de angustia, de rechazo, se decidió por fin.

–Volveré mañana para hablar con el vicario –anunció, cogiendo su sombrero.

Ella lo miró, con unos ojos inexpresivos y llenos de oscuridad. Él no encontraba ninguna respuesta.

–Bastará con eso, ¿verdad? –preguntó.

–Sí –contestó ella, como un simple eco, sin cuerpo ni significado.

–Buenas noches –dijo Brangwen.

–Buenas noches.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker