Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —¡Eso está bien, chico! —dijo tÃo Oscar—. No te detengas hasta haber llegado. ¿Qué nombre le has puesto al caballo?
—No tiene nombre —dijo el niño.
—¿Y va por ahà sin nombre? —preguntó el tÃo.
—Bueno, tiene distintos nombres. La semana pasada se llamaba Sansovino.
—Sansovino, ¿eh? Ganó el Ascot. ¿Cómo sabÃas su nombre?
—Siempre está hablando de carreras de caballos con Bassett —dijo Joan.
El tÃo se sintió encantado de que su sobrinito estuviera al tanto de todas las noticias de las carreras. Bassett, el joven jardinero, que habÃa sido herido en el pie izquierdo durante la guerra y que habÃa conseguido su actual trabajo gracias a Oscar Cresswell, del que habÃa sido asistente, era un perfecto tronera de las carreras de caballos. VivÃa los acontecimientos de las carreras, y el niño los vivÃa junto con él.
Oscar Cresswell habló con Bassett.
—El señorito Paul viene y me pregunta, asà que no puedo hacer otra cosa que responderle, señor —dijo Bassett, con expresión terriblemente seria, como si estuviera hablando de asuntos de religión.
—¿Y apuesta algo por los caballos con los que se encapricha?