Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —¿Saben? —dijo—. Durante la cena, caà de repente en los cadáveres que éramos todos, ahà sentados y cenando. Caà en eso cuando le vi a usted mirando esa especie de tupinambos en una salsa blanca. De repente se me ocurrió que estaba usted vivo, y que todos nosotros estábamos corporalmente muertos. Corporalmente muertos ¿entiende? Absolutamente vivos en todos los demás sentidos, pero corporalmente muertos. Y el que fuéramos vegetarianos o comiéramos carne no suponÃa ninguna diferencia. Estábamos corporalmente muertos.
—¡Oh! Con un bofetón en pleno rostro —dije yo—, volvemos a la vida. Usted, yo y cualquiera.
—Entiendo de veras a la pobre Lucy —dijo Luke—. ¿Usted no? Se olvidó de ser carne y sangre mientras estaba viva, y ahora no puede perdonarse a sà misma, ni perdonar al coronel. Debe ser bastante duro, ¿saben?, no comprender esto hasta que se está muerto, cuando no le queda a uno, por asà decirlo, nada con que tirar adelante. Quiero decir que es terriblemente importante ser carne y sangre.
Nos miró tan solemnemente, que los tres rompimos simultáneamente en una risa desazonada.