Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —¡Oh! Pero realmente lo pienso —dijo—. Tan sólo he comprendido lo extraordinario que es el ser un hombre de carne y sangre, vivo. Parece tan ordinario, por comparación, el estar muerto, y ser un mero espÃritu… Parece tan trivial… Pero ¡piensen en tener un rostro vivo, y brazos, y muslos! ¡Oh! ¡Dios mÃo! ¡Estoy encantado de haberlo entendido a tiempo!
Tomó la mano de la señora Hale, y apretó su moreno brazo contra su cuerpo.
—¡Oh! ¡Pero si se muere sin haberlo comprendido! —gritó—. ¡Piensen en lo terrible que debió ser para Jesús, levantarse y ver que no era tangible! ¡Qué espantosamente horrible, tener que decir «Noli me tangere»! ¡Ah! ¡Tocadme, tocadme vivo!
Apretaba convulsivamente la mano de la señora Hale contra su pecho. Las lágrimas se habÃan ya aglomerado lentamente en los ojos de Carlotta, y se deslizaban sobre sus manos, cogidas sobre su regazo.