Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —Ya sé —dijo Luke—. Como si no mereciera atención, lo que usted le hacÃa. ¿Acaso no he hecho yo lo mismo? ¿Y no sé ahora lo horrible que es hacerlo, a uno mismo tanto como a ella? ¡Su pobre fantasma, que sufre, y que nunca tuvo un cuerpo real! No es tan fácil, adorar con el cuerpo. ¡Ah! Si la Iglesia nos enseñara este sacramento: «Te adoraré con mi cuerpo», eso harÃa fácil que cualquiera supiera honrar y obedecer a la mujer. Pero es por esto que ella le atormenta. Usted ignoraba su cuerpo, le desagradaba su cuerpo, y ella era tan sólo un fantasma viviente. Ahora se lamenta en el más allá, como un nervio aún excitado.
El coronel dejó colgar la cabeza, reflexionando lentamente. Reflexionando con todo su cuerpo. Su joven esposa observaba la calva cabeza agachada con una especie de estupor. Su dÃa parecÃa tan distante de su propio dÃa… Carlotta habÃa alzado el rostro; volvÃa a ser hermosa, con la tierna frescura del alba cercana de una nueva comprensión.