Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Observaba a Luke, y era evidente que para ella era otro hombre. El hombre que conocía, el Luke que había sido su marido, había desaparecido, y esa otra criatura, extraña y pavorosa, había tomado su lugar. Estaba llena de asombro. ¿Era posible cambiar tanto como para convertirse en una criatura completamente distinta? ¡Ah, si así fuera! ¡Si ella misma, tal como se conocía, pudiera dejar de ser! ¡Si aquella mujer que se había casado con Luke, que había estado casada con él en una intimidad de infortunios que era como el horror, pudiera dejar de ser, dejando que una nueva Carlotta, delicada y salvaje, tomara su lugar!
—Es posible —dijo el coronel, alzando la cabeza—. Es posible.
Parecía llegar un alivio a su alma a medida que comprendía.
—No la adoré con mi cuerpo. Pienso que quizá adoré a otras mujeres de este modo; pero quizá jamás lo hice. Pero pienso que fui bueno con ella. Y pienso que ella no quería eso.
—Eso no es pensar correctamente. Todos queremos eso —afirmó Luke—. Y, antes de morir, llegamos a saberlo. Y digo: antes de morir. Puede que sea después. Pero todo el mundo quiere eso; y, si no, dejemos que cada cual diga y haga lo que desee. ¿No está usted de acuerdo, Morier?