Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Su madre se giró para mirarle; luego volvió a mirar al coronel, que seguÃa con la mano cerrada sobre el pecho, como protegiendo algo.
—Mire, yo no entendÃa en qué habÃa fallado —dijo el coronel, mirando implorantemente a lady Lathkill—. Nunca comprendà que era mi cuerpo el que no habÃa sido bueno con ella.
Lady Lathkill se inclinó lateralmente para observarle. Pero su poder se habÃa esfumado. El rostro del coronel se habÃa suavizado con el tierno brillo de la vida compasiva que vuelve a florecer. Ella ya no tenÃa presa en él.
—No está bien, madre; sabes que nuestro fantasma anda por ahÃ. Se supone que es absolutamente idéntico al azafrán; entiéndeme: precursor de la primavera en la tierra. Eso dice el diario de mi abuelo: ya que se alza en silencio como el azafrán en la parte de los pies, y de las cavidades del corazón salen violetas. Porque ella es de pies y manos, y muslos y pecho, y rostro y vientre secreto, y su nombre es silencioso, pero su olor es de primavera, y su contacto es el todo en todo.