Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Porque el hombre en su cuerpo está formado a través de edades incontables, y en el centro está el puntito, o la chispa, sobre la que ha tenido lugar toda su formación. No es ni siquiera él mismo, muy hondo, más allá de muchas profundidades. Muy hondo, él clama a lo muy hondo. Y, cuando lo hondo responde a lo hondo, el hombre resplandece y va más allá de sí mismo.
Más allá de los embozos perlados de la conciencia, de edades sobre edades de conciencia, lo hondo sigue llamando a lo hondo, y a veces es respondido. Es la llamada y la respuesta, un Dios recién despierto que llama desde las profundidades del hombre, y un nuevo Dios que grita su respuesta desde otras profundidades. Y, a veces, la otra profundidad es una mujer, como ocurrió conmigo, cuando llegó mi fantasma.
Las mujeres no me eran desconocidas. Pero nunca antes había llegado una mujer, en lo hondo de la noche, para responder a mis profundidades con sus profundidades. Cuando vino el fantasma, vino como un fantasma de silencio, mudo en lo hondo del sueño.