Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Sé que ella vino. Sé incluso que vino como una mujer, hacia mi hombre. Pero el conocimiento es oscuramente desnudo como acontecimiento. Tan sólo sé que asà fue. En lo hondo del sueño, una llamada fue hecha desde mis profundidades, y respondida en las profundidades, por una mujer entre las mujeres. Senos, o muslos, o rostro… no, no recuerdo ni un ápice de eso; no, ni un movimiento por mi parte. Todo es completo en la profundidad de las tinieblas. Pero yo sé que fue asÃ.
Me desperté hacia el alba, desde muy muy lejos. TenÃa una difusa conciencia de acercarme, y acercarme, como el sol por detrás del horizonte, desde el completo más allá. Hasta que al fin la tenue palidez de la conciencia mental coloreó mi despertar.
Y entonces tuve conciencia de un aroma que lo llenaba todo, como la flor del ciruelo, y de una sensación de extraordinaria suavidad… aunque dónde, y en qué contacto, no sabrÃa decirlo. Eso fue en el primer despuntar del alba.