Tu me acariciaste y otros cuentos
Tu me acariciaste y otros cuentos Hacía dos años que estaban casados. Pero todavía, cuando ella salió de la habitación, sintió él como si le arrancaran toda la luz y todo el calor y tomó conciencia de la mañana fría y desapacible. Entonces se levantó preguntándose por qué se habría despertado tan temprano. Solía quedarse en la cama todo el tiempo posible.
Whiston se abrochó el cinturón y bajó en camisa y pantalones. Escuchó cómo cantaba a su modo, de forma intermitente. Las escaleras crujieron bajo su peso. Atravesó el pasillo pequeño y estrecho, que ella llamaba vestíbulo, de la casa de tres al cuarto que era su primer hogar.
Él era un joven bien formado de unos veintiocho años, soñoliento ahora y lleno de bienestar. Escuchó cómo hervía el agua en la tetera mientras ella empezaba a silbar. Le encantaba la rapidez con que ella limpiaba las tazas de la cena para usarlas en el desayuno. Parecía una muchacha pícara y desastrada, pero era bastante despierta y se daba maña para todo.
—Teddilinks —gritó ella.
—¿Qué?
—Enciende el fuego, rápido.
Llevaba puesta una vieja chaqueta de seda negra que parecía un saco, abrochada con un alfiler sobre el pecho, pero una de las mangas, descosida, mostraba un delicioso brazo sonrosado.
