A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido Ahora bien, esto que, según San Pablo hemos estado llamando el «cuerpo espiritual» —se denominaba usualmente el cuerpo astral— es especialmente el vehÃculo de nuestros sentimientos y emociones; por consiguiente, lo que con más claridad se le muestra a los muertos, son nuestras emociones y sentimientos. Si estamos contentos lo comprenden instantáneamente, aunque no conozcan la causa de nuestra alegrÃa; si estamos tristes, inmediatamente se dan cuenta de ello y comparten nuestra tristeza sin saber la causa de ella. Todo esto es, por supuesto, durante nuestras horas de vigilia; cuando dormimos, conversa con nosotros como antes acostumbraban en la tierra.
AquÃ, en nuestra vida fÃsica, podemos disimular nuestros sentimientos; en aquel mundo superior, esto es imposible porque se hacen visibles instantáneamente. Como tantos de nuestros pensamientos versan sobre nuestros sentimientos, la mayorÃa son muy perceptibles en aquel mundo; pero el pensamiento abstracto aún queda oculto.