A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido Dirás que todo esto tiene muy poco parecido al cielo y al infierno que nos describían durante nuestra infancia; sin embargo, resulta que ésta es la realidad que se ocultaba tras de todos aquellos mitos. En verdad, no existe infierno alguno; no obstante, ya se comprenderá que el borrachín o el sensualista pueden prepararse para sí algo que lo imita con bastante fidelidad; solo que no es perpetuo; dura únicamente hasta que a ellos se les agotan los deseos; pueden en cualquier momento terminarlo, si tienen suficiente fuerza y juicio para dominar tales apetitos terrestres y elevarse por encima de ellos. Ésta es la verdad implícita en la doctrina católica del purgatorio, la idea de que, después de la muerte, las malas tendencias del hombre deben extinguirse por medio de cierta cantidad de sufrimiento, antes de que sea capaz de gozar la gloria del cielo.