A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido Existe una segunda y más alta etapa de la vida después de la muerte, que corresponde bastante cerca a un concepto racional del cielo. Se logra aquel nivel superior cuando todo anhelo inferior o egoÃsta haya desaparecido en absoluto: entonces pasa el hombre a una condición de éxtasis o de suprema actividad intelectual, según las lÃneas en las cuales haya fluido su energÃa durante su vida terrestre. Aquello es para él un perÃodo de la más suprema bienaventuranza, un perÃodo de muchÃsima comprensión, de mayor aproximación a la realidad. Pero esta dicha alcanza a todos, no solamente a los especialmente piadosos.
En modo alguno debe verse como premio, sino solamente como el inevitable resultado del carácter cultivado en la vida terrestre. Si un hombre se siente lleno de desinteresado amor intelectual o artÃstico, el inevitable resultado de tal desarrollo será este goce de que hablamos. Que se recuerde que todas éstas no son sino etapas de una vida, y que asà como la conducta de un hombre durante su juventud, le proporciona las condiciones que gobiernan su madurez y su vejez, asà la conducta de un hombre durante una vida terrestre determina su condición durante tales estados sucesivos. ¿Es eterno este estado de gloria? —me preguntas—. No, porque como he dicho, es el resultado de la vida terrestre, y una causa finita jamás puede producir un resultado infinito.