A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido ¿Y los recién nacidos? ¿Los que aún no saben jugar? No temas por ellos, porque sobran madres que dejaron el cuerpo físico, las cuales anhelan estrecharlos en sus brazos, recibirlos y amarlos como si fueran propios. Usualmente, tales pequeñuelos, descansan en el mundo espiritual muy breve tiempo para volver otra vez a la tierra, a menudo con los mismos padres. El monje medieval inventó un horror especialmente cruel respecto de los recién nacidos: la doctrina de que el pequeñuelo sin bautizar se perdería para siempre. El bautismo es un sacramento digno de respeto, y no sin valor, pero sería muy poco científico imaginarnos que la omisión de una fórmula externa como esa pudiera afectar el funcionamiento de las eternas leyes de Dios, o hacer que el Padre Celestial trueque su ilimitado amor en tiranía sin piedad.