Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Y si no recibe esa respuesta, usted está decidido, sin duda esta misma noche a…
—SÃ, señor.
Esto lo dijo simple y resueltamente.
Sernine rompió a reÃr.
—¡Santo Dios! ¡Qué gracioso es usted, joven! ¡Y qué ingenua convicción! Vuelva usted a verme el año próximo, ¿quiere usted?… Volveremos a hablar de todo eso… Es tan curioso, tan interesante… y tan cómico, sobre todo… ¡Ja, ja, ja!
Y sacudido por la risa, con gestos afectados y saludos, le puso en la puerta.
—Felipe —dijo, abriéndole al mozo de hotel—. ¿Has escuchado esto?
—Si, patrón.
—Gerardo Baupré espera esta tarde un telegrama, una promesa de ayuda…
—SÃ, es su último cartucho.
—Ese telegrama es preciso que no lo reciba. Si llega, recógelo en el pasadizo y rómpelo.
—Bien, patrón.
—¿Estás tú solo en el hotel?
—SÃ, solo con la cocinera, que no duerme allÃ. El patrón está ausente.
—Bien. Nosotros somos los amos. Hasta esta noche a eso de las once. Lárgate.
* * *