Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 El príncipe Sernine se dirigió a su dormitorio y llamó a su criado.
—Mi sombrero, mis guantes y mi bastón. ¿El auto ya está ahí?
—Sí, señor.
Se arregló, salió y se acomodó en una amplia y cómoda limusina que le llevó al Bosque de Bolonia, a casa del marqués y de la marquesa de Gastyne, donde había sido invitado a almorzar.
A las dos y media se despidió de sus anfitriones, marchó a la avenida Kléber, recogió allí a dos de sus amigos y a un médico y llegó a las tres menos cinco al parque de Princes.
A las tres se batió a sable con el comandante italiano Spinelli, y en el primer asalto le cortó la oreja a su adversario; a las tres y tres cuartos estaba tallando una banca en el círculo de la calle Cambon, retirándose de allí a las cinco y veinte con una ganancia de cuarenta y siete mil francos.
Y todo eso lo realizó sin prisas, con una especie de altivo descuido, cual si el endiablado movimiento que parecía llevar su vida, en un torbellino de actos y de acontecimientos, constituyera la regla general de sus días más tranquilos.
—Octavio —le dijo a su chófer—, vamos a Garches.