Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Ahora las dos mujeres caminaban sobre la hierba del cespedal, bajo los grandes y venerables árboles. El azul del cielo surgía entre las ramas mecidas por una brisa tranquila, y en el aire flotaban aromas de primavera y de verdor nuevo.
Sobre las pendientes de césped que bajaban hacia el agua inmóvil, las margaritas, las pomerolas, las violetas, los narcisos, los lirios del valle y todas las florecillas de abril y de mayo se agrupaban y formaban aquí y allá constelaciones de todos los colores. Y el sol se inclinaba en el horizonte.
De pronto, tres hombres surgieron de un bosquecillo y salieron al encuentro de las dos damas.
Se dirigieron a ellas.
Hubo un cambio de palabras entre las dos mujeres y los desconocidos. Aquéllas daban muestras de temor. Uno de los hombres se adelantó hacia la más pequeña e intentó arrebatarle la bolsa de oro que llevaba en la mano.
Las dos mujeres lanzaron gritos, y los tres hombres se arrojaron sobre ellas.
«Éste es el momento de aparecer yo…, ahora o nunca», se dijo al príncipe.
Y se lanzó a la carrera.
En diez segundos había alcanzado la orilla del agua.