Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Diez minutos después el auto se detenÃa al extremo del bulevar Inkermann, delante de una residencia aislada. El chófer tocó la bocina, y al oÃr la señal el Doctor bajó. El prÃncipe le preguntó:
—¿El individuo está ya listo?
—Ya está empaquetado, amarrado con cuerdas y sellado.
—¿Y está en buen estado?
—En excelente estado. Si todo sucede conforme usted me ha telefoneado, la PolicÃa no verá más que fuego.
—Ése es su deber. Carguémosle.
Transportaron al automóvil una especie de saco alargado que tenÃa la forma de una persona y que parecÃa bastante pesado…
El prÃncipe dijo:
—A Versalles, Octavio, calle Vilaine, delante del hotel Deux-Empereurs.
—Pero ése es un hotel de baja categorÃa —señaló el Doctor—. Yo lo conozco.
—¿A quién se lo dices? Y la faena será dura, cuando menos para mÃ… Pero, ¡caray!, no cederÃa mi lugar ni por una fortuna. ¿Quién afirmarÃa que la vida es monótona?
El hotel Deux-Empereurs…, un pasadizo lleno de fango…, dos peldaños para bajar y se penetra en un pasillo donde vela la luz de una lámpara.