Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 El cuerpo había sufrido dos o tres convulsiones. Las piernas habían buscado instintivamente un punto de apoyo. Y ahora ya nada se movía…
Todavía unos segundos más… La pequeña puerta de cristales se abrió.
Sernine entró.
Sin la menor prisa, tomó la hoja de papel donde el joven había puesto su firma y leyó:
Cansado de la vida, enfermo, sin dinero, sin esperanza, me mato. Que no se acuse a nadie de mi muerte.
Gerardo Baupré.
30 de abril.
Volvió a dejar la hoja sobre la mesa, bien a la vista, acercó la silla y la colocó bajo los pies del joven. Se subió a la mesa, y sosteniendo el cadáver apretado contra él lo irguió, alargó el nudo corredizo y se lo sacó por la cabeza.
El cadáver se dobló entre sus brazos. Lo dejó deslizarse a lo largo de la mesa, y saltando al suelo lo extendió después sobre la cama.
Luego, siempre con la misma flema, abrió la puerta de salida.
—¿Estáis ahí los tres? —murmuró.
Cerca de él, al pie de la escalera de madera, alguien respondió: