Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —MagnÃfico; la cosa no tiene mayores dificultades: una sencilla sustitución de cadáveres. Y ahora podéis marcharos todos. Tú, Doctor, volverás aquà mañana por la mañana; te enterarás del suicidio del señor Gerardo Baupré (aquà está su carta de adiós), mandarás llamar al médico forense y al comisario y arreglarás de forma que ni el uno ni el otro comprueben que el difunto tiene un dedo cortado y una cicatriz en la mejilla…
—Eso es fácil.
—Y harás de forma también que el atestado se escriba inmediatamente y dictado por ti.
—Eso es fácil.
—Y, en fin, evita que lo envÃen al depósito de cadáveres y logra que expidan el permiso para la inhumación inmediatamente.
—Eso ya es menos fácil.
—Inténtalo. ¿Has examinado a este otro?
Y señaló al joven que yacÃa inerte sobre la cama.
—Sà —respondió el Doctor—. La respiración se hace normal. Pero se corrÃa un gran riesgo…, la carótida hubiera podido…
—Quien no arriesga nada… ¿Dentro de cuánto tiempo recobrará el conocimiento?
—De aquà a unos minutos.