Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Bueno. ¡Ah! No te marches todavía, Doctor. Quédate abajo. Tu misión no ha terminado todavía esta noche.
Al quedarse solo, el príncipe encendió un cigarrillo y se puso a fumar tranquilamente, lanzando hacia el techo pequeños anillos de humo azul.
Un suspiro lo sacó de su ensimismamiento. Se acercó a la cama. El joven comenzaba a agitarse y su pecho se erguía y bajaba violentamente, lo mismo que un durmiente bajo la influencia de una pesadilla.
Se llevó las manos a la garganta como si sintiera un dolor allí, y este ademán lo hizo incorporarse bruscamente aterrorizado y jadeante…
Entonces vio frente a él a Sernine.
—¡Usted! —murmuró sin comprender—. ¡Usted!
Y lo contempló con mirada estúpida, como si estuviera viendo un fantasma.
De nuevo se llevó la mano a la garganta y se palpó el cuello y la nuca… Y de pronto lanzó un grito ronco; la locura del espanto desorbitó sus ojos, erizó el pelo de su cabeza y lo sacudió todo él como una hoja… El príncipe se había borrado de su visita y, en cambio, había visto…, estaba viendo en el extremo de la cuerda al ahorcado.