Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Los dos hombres no quitaban sus ojos del marco vacÃo de la ventana, seguros de que el acontecimiento esperado se producirÃa por allÃ.
Un ligero ruido…, un crujido…
—Está escalando el enrejado.
—¿Es alto?
—Entre dos metros y dos metros y medio…
Los crujidos se hicieron más precisos.
—Vete, Gourel —murmuró Lenormand—. Ve a reunirte con los Doudeville…, llévalos al pie del muro y cerradle el paso a quienquiera que baje por allÃ.
Gourel se fue.
En el mismo momento apareció una cabeza al ras de la ventana, y luego una sombra montó sobre el balcón. El señor Lenormand distinguió a un hombre delgado, de estatura superior a la media, vestido de colores oscuros y sin sombrero.
El hombre se volvió, e inclinado por encima del balcón observó durante unos segundos mirando al vacÃo, como para asegurarse de que no le amenazaba ningún peligro. Luego se inclinó y se tendió sobre el piso. ParecÃa permanecer inmóvil. Pero, al cabo de un instante, el señor Lenormand se dio cuenta que la mancha negra que el individuo formaba en la oscuridad avanzaba, se aproximaba.
Llegó hasta la cama.