Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 E invocando el testimonio de la señora Kesselbach, agregó:
—Y él también, ¿no es verdad, señora? Él me querÃa mucho. Él debió decÃrselo a usted…, me llamaba su viejo padre Steinweg.
El señor Lenormand se acercó a él, y con voz precisa le dijo:
—Escúcheme. El señor Kesselbach murió asesinado… Vamos, tenga calma…, los gritos son inútiles… Murió asesinado, y todas las circunstancias del crimen demuestran que el culpable estaba al corriente de ese famoso proyecto. ¿Acaso habrÃa en la naturaleza de ese proyecto alguna cosa que le permitiera a usted adivinar?…
Steinweg habÃa enmudecido. Por fin balbució:
—Fue culpa mÃa… Si yo no le hubiera inducido por ese camino…
La señora Kesselbach se le acercó suplicante, y le dijo:
—Cree usted… Tiene usted alguna idea… ¡Oh! Yo se lo ruego, Steinweg…
—Yo no tengo ninguna idea…, no he reflexionado —murmuró él—; serÃa preciso que yo reflexionase…