Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Ribeira —masculló el señor Lenormand—. Siempre él… Ribeira, alias Parbury. ¡Ah, el pirata, qué audacia!… TenÃa miedo del viejo Steinweg… y vino a cogerlo aquà mismo, en mis barbas…
Y golpeando colérico el suelo con el pie, añadió:
—Pero diablos, ¿cómo supo ese bandido que Steinweg estaba aquÃ? No hace todavÃa cuatro horas que yo andaba a su caza e iba en su persecución por el bosque de Saint-Cucufa…, y ahora helo aquÃ… ¿Cómo lo supo él?… ¿Acaso está dentro de mi propia piel?…
Le acometió uno de esos accesos de ensoñación en el que le parecÃa ya no oÃr nada ni ver nada. La señora Kesselbach, que pasaba en ese momento, lo saludó sin que él respondiera.
Pero un ruido de pasos en el pasillo lo sacó de su estupor.
—Por fin, hete aquÃ, Gourel.
—En efecto, jefe —respondió Gourel, todo sofocado—. Eran dos. Han seguido ese camino y salieron por la plaza Dauphine. Los esperaba un automóvil. Dentro habÃa dos personas, un hombre vestido de negro con un sombrero blando echado sobre los ojos…
—Ése —murmuró el señor Lenormand— es el asesino, el cómplice de Ribeira-Parbury. ¿Y la otra persona?