Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Gourel, sube al lado del chófer y sigamos derecho a Garches.
—¡A mi casa! —dijo Dolores, estupefacta.
Él no respondió. Iba asomado a la portezuela, agitando en la mano su pase de libre circulación y daba su nombre a los agentes que dirigían el tráfico. Finalmente, cuando llegaron al Cours-la-Reine, se sentó cómodamente y dijo:
—Le suplico a usted, señora, que responda claramente a mis preguntas. ¿Vio usted a la señorita Genoveva esta tarde, a eso de las cuatro?
—Genoveva…, sí…, cuando me estaba vistiendo para salir.
—¿Fue ella quien le habló del anuncio en el Journal referente a Steinweg?
—En efecto.
—¿Y fue por ello por lo que usted vino a verme en seguida?
—Sí.
—¿Estaba usted sola durante la visita de la señorita Ernemont?
—En verdad…, yo no sé… ¿Por qué?
—Recuerde usted. ¿Una de sus sirvientas estaba allí presente?
—Quizá…, cuando yo me estaba vistiendo…
—¿Cómo se llaman?
—Susana y Gertrudis.