Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Estás perdiendo el tiempo, Gourel. Si el pasadizo estuviera por ahÃ, ¿cómo iban, en primer lugar, a tener tiempo para quitar todos esos objetos y luego colocarlos de nuevo detrás de sÃ? Mira, he aquà un postigo de ventana fuera de uso que no tiene ninguna razón seria para estar sujeto al muro por ese clavo. QuÃtalo.
Gourel obedeció.
Detrás del postigo, el muro estaba hueco. A la luz de la linterna vieron un subterráneo que se perdÃa en la oscuridad.
* * *
—No me equivocaba —dijo el señor Lenormand—. Ese pasadizo es de fecha reciente. Ves, son trabajos hechos con prisa y para una duración limitada… No hay albañilerÃa. De trecho en trecho, dos maderos en cruz y una viga que sirve de techo, y eso es todo. Eso aguantará lo que aguante, pero siempre será lo bastante para el objetivo que ellos persiguen, es decir…
—¿Es decir qué, jefe?
—Pues bien: en primer lugar, para permitir las idas y venidas de Gertrudis y sus cómplices…, y luego un dÃa…, un dÃa próximo, el secuestro, o, más bien, la desaparición milagrosa e incomprensible de la señora Kesselbach.