Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —El avance es lento, pero ininterrumpido —dijo—. Dentro de unas horas ya nos llegará por encima de la cabeza.
—Pero esto es espantoso, jefe, es horrible —gimió Gourel.
—¡Vamos! No vas a darnos la lata con tus lamentos de JeremÃas, ¿verdad? Llora, si eso te divierte, pero que yo no te oiga.
—Es el hambre lo que me debilita, jefe; mi cerebro da vueltas.
—Cómete un puño.
Como decÃa Gourel, la situación era espantosa, y si el señor Lenormand hubiera tenido menos energÃa, hubiera abandonado una lucha tan vana. ¿Qué hacer? No cabÃa esperar que Ribeira tuviese la caridad de salvarlos y abrirles camino. Tampoco cabÃa esperar que los hermanos Doudeville pudieran socorrerlos, pues los inspectores ignoraban la existencia de este túnel.
Por consiguiente, no les quedaba ninguna esperanza…, ninguna esperanza que no fuese un milagro imposible…
—¡Veamos, veamos! —repetÃa el señor Lenormand—. Es demasiado estúpido…, no vamos a reventar aquÃ. ¡Qué diablos! Debe haber alguna cosa… Alúmbrame, Gourel.