Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Sin embargo, el jefe de Seguridad experimentó unos instantes de ansiedad al comprobar por los ruidos de los materiales que caÃan que aquella parte del túnel estaba igualmente llena de agua…, lo que era natural, ya que la puerta no constituÃa un dique suficientemente hermético para contenerla. Pero qué importaba… La salida estaba libre… Un último esfuerzo… Pasó…
—Ven, Gourel —le gritó yendo a buscar a su compañero.
Tiró de él, medio muerto, por los puños.
—Vamos, muévete, zoquete, pues ya estamos salvados.
—¿Cree usted, jefe…, cree usted?… El agua nos llega hasta el pecho.
—No importa… Mientras no nos llegue por encima de la boca… ¿Y tu linterna?
—Ya no funciona.
—Tanto peor.
Lanzó una exclamación de alegrÃa.
—Un peldaño…, dos peldaños… Una escalera… ¡Por fin!
SalÃan del agua, de aquella agua maldita que casi se los habÃa tragado, y experimentaban una sensación deliciosa, una liberación que los exaltaba.
—¡Detente! —murmuró el señor Lenormand.