Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Dijo:
—Te esperaba, Lupin.
No obstante el dominio que poseÃa sobre sà mismo, Sernine se estremeció. VenÃa para desenmascarar a su adversario y era su adversario quien lo desenmascaraba a él al primer golpe. Y al propio tiempo ese adversario se presentaba a la lucha audazmente, descaradamente, cual si estuviera seguro de la victoria. El gesto era fanfarrón y demostraba una dura fuerza.
Los dos hombres se midieron con la mirada, violentamente hostiles.
—Y ahora, ¿qué? —dijo Sernine.
—¿Ahora qué? ¿No crees acaso que tenemos necesidad de vernos?
—¿Por qué?
—Tengo que hablarte.
—¿Qué dÃa quieres que nos veamos?
—Mañana. Almorzaremos juntos en el restaurante.
—¿Por qué no en tu casa?
—Tú no sabes mi dirección.
—SÃ.
Y el prÃncipe se apoderó rápidamente de un periódico que sobresalÃa del bolsillo de Altenheim…, un periódico que aún tenÃa puesta la faja de envÃo y en la que decÃa: «29, Villa Dupont».
—Buena jugada —dijo el otro—. Entonces, mañana en mi casa.