Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Corre detrás de él, Jaime… Entretenlo…, el tiempo que yo permanezca en la villa Glycines… Y luego retrasa el asalto a la casa…, lo más posible…, inventa pretextos… Necesito diez minutos… Que rodeen la villa…, pero que no entren. Y tú, Juan, vete a apostarte en el pabellón Hortense, a la salida del subterráneo. Si el barón pretende salir por allÃ, rómpele la cabeza.
Los Doudeville se alejaron. El prÃncipe se deslizó al exterior y corrió hasta la alta verja blindada de hierro que constituÃa la entrada de la villa Glycine.
¿LlamarÃa?
Alrededor no habÃa nadie. De un salto se lanzó hacia la verja, y colocando un pie sobre la cerradura de la puerta y colgándose de las barras, izándose a fuerza de puños, con el riesgo de caer sobre la aguda punta de las barras, logró saltar por encima de la verja.
HabÃa un patio de piedra, el cual atravesó rápidamente, y subió las escaleras de un peristilo de columnas sobre el cual daban las ventanas, que estaban todas cubiertas hasta los montantes de contraventanas completas.
Mientras reflexionaba sobre el medio de introducirse en la casa, la puerta fue entreabierta con un ruido de hierros que le recordó la puerta de la villa Dupont, y apareció Altenheim.