Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¡Basta! ¿Dónde está ella?
—No procedes con educación.
—¿Dónde está ella?
—Entre cuatro muros, libre…
—¿Libre?
—SÃ, libre para ir de un muro al otro.
—¿En la villa Dupont, sin duda? ¿En la prisión que tú imaginaste para Steinweg?
—¡Ah! Tú sabÃas… No, ella no está allÃ.
—¿Dónde está, entonces? Habla, si no…
—Vamos, prÃncipe. ¿Crees que yo iba a ser lo suficiente tonto para entregarte el secreto merced al cual te tengo en mis manos? Tú quieres a la pequeña…
—¡Cállate! —gritó Sernine fuera de s×. Te prohÃbo…
—¡Y qué! ¿Acaso es una deshonra? A mà me gusta también mucho y he arriesgado bastante…
No acabó, intimidado por la cólera espantosa de Sernine, cólera contenida, silenciosa, que le desfiguraba las facciones.
Se miraron largo tiempo, cada uno de ellos buscando el punto débil del adversario. Finalmente, avanzó, y con voz clara, como un hombre que amenaza más bien que propone un pacto, le dijo: