Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Responde —exigÃa Sernine—. Responde y yo te salvo… Es la vida hoy…, la libertad mañana… ¡Responde!
La puerta temblaba bajo los golpes.
El barón pronunció unas sÃlabas ininteligibles. Inclinado sobre él, turbado, con toda su energÃa y su voluntad tensas, Sernine jadeaba de angustia. Los agentes, su captura inevitable, la cárcel…, en eso ni siquiera pensaba…; pero, Genoveva…, Genoveva, muriendo de hambre y a la que una palabra de aquel miserable podÃa salvar…
—Responde…, es preciso…
Ordenaba, suplicaba. Altenheim, como hipnotizado, vencido por aquella autoridad indomable, tartamudeó:
—Ri…, Rivoli…
—La calle de Rivoli ¿no es eso? Tú la encerraste en una casa de esa calle… ¿Qué número?
Se escuchaba un gran estrépito…, aullidos de triunfo…, la puerta habÃa sido derribada.
—Saltadle encima —gritó el señor Weber—. ¡Apresadle! ¡Apresadlos a los dos!
—El número…, responde… Si la quieres, responde. ¿Por qué has de callarte ahora?
—Veint… Veintisiete —suspiró el barón.
Unas manos cayeron sobre Sernine. Diez revólveres le apuntaban.