Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 DesconfÃe usted. Si Lupin entra en la casa de la villa Dupont, saldrá libre. Su fuga está preparada.
L. M.
El señor Formerie palideció. El peligro a que acababa de escapar le espantaba. Una vez más, Lupin se habÃa burlado de él. Steinweg no existÃa.
En voz muy baja, el señor Formerie recitó una oración de acción de gracias. Sin el milagro de aquella carta anónima, hubiera estado perdido, deshonrado.
—Ya es bastante por hoy —dijo—. Reanudaremos el interrogatorio mañana. Que los guardias lleven al detenido a la Santé.
Lupin permaneció inmóvil Se dijo a sà mismo que aquel golpe venÃa del otro. Y se dijo también que habÃa veinte probabilidades contra una de que el salvamento de Steinweg ya no pudiese llevarse a cabo ahora, pero que, en resumen, quedaba aquella veintiuna probabilidad, y que no existÃa razón alguna para que él, Lupin, se desesperase.
Dijo sencillamente:
—Señor juez de instrucción, le doy cita a usted mañana a las diez de la mañana en el veintinueve de la villa Dupont.
—Usted está loco. Puesto que yo no quiero…
—Pero yo sà quiero, y eso basta. Hasta mañana a las diez. Y sea usted puntual.