Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —De una pleuresÃa, en unos dÃas. Apenas pudo recobrar el conocimiento, y lo más horrible es que, al parecer, hacÃa esfuerzos inusitados entre dos accesos de delirio para reunir sus ideas y pronunciar unas palabras. De cuando en cuando llamaba a su esposa, la miraba con aire desesperado y movÃa en vano sus labios.
—En una palabra, ¿habló? —dijo bruscamente Lupin, a quien el trabajo que estaban haciendo afuera, en torno a la cerradura, comenzaba a inquietarle.
—No, no habló. Pero en un momento que tuvo de lucidez, a fuerza de energÃa, consiguió trazar unos signos sobre una hoja de papel que sostenÃa su esposa.
—Bueno, ¿y esos signos?
—Resultaron indescifrables en su mayor parte.
—SÃ, la mayor parte…, pero ¿y los otros? —preguntó Lupin con avidez—. ¿Y los otros?
—Hay, en primer lugar, tres cifras que se distinguen perfectamente: un ocho, un uno y un tres…
—Ochocientos trece… SÃ, ya sé… ¿Y después?
—Después, unas letras…, unas letras, de las cuales no es posible reconstruir con toda seguridad más que un grupo de tres, e inmediatamente después otro grupo de dos letras.
—Apoon, ¿no es as�
—¡Ah!, ¿usted lo sabe?