Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Cigarros.
El mayordomo regresó momentos después y abrió varias cajas.
—¿Cuáles me aconseja usted? —preguntó Lupin.
—Aquà hay unos Upman excelentes.
Lupin le ofreció uno de esos cigarros a Doudeville, tomó otro para él y lo despuntó.
El mayordomo encendió una cerilla y se la presentó.
Con gran rapidez, Lupin le agarró por la muñeca.
—Ni una palabra…, te conozco…, tu verdadero nombre es Domingo Lecas…
El mayordomo, hombre grueso y fuerte, intentó desprenderse. Ahogó un grito de dolor. Lupin le habÃa torcido la muñeca.
—Tú te llamas Domingo…; vives en la calle de la Pompe, en un cuarto piso, y te has retirado con una pequeña fortuna adquirida al servicio…; pero, escucha, imbécil, o te rompo el hueso…, una fortuna adquirida al servicio del barón Altenheim, en cuya casa eras mayordomo.
El otro quedó inmóvil, con el rostro amarillo de miedo.
Alrededor de ellos, la pequeña sala habÃa quedado vacÃa. Al lado, en el restaurante, tres señores fumaban y dos parejas pasaban el tiempo tomando licores.