Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Luego, ya libre de toda amenaza por parte de su adversario, con la vida de éste suspendida en la temible garra de sus dedos, sacó su linterna de bolsillo, puso sin apoyarlo su índice sobre el resorte y la acercó a la cara del hombre.
Ya no tenía más que apretar el resorte, que quererlo así, y entonces ya sabría todo.
Durante unos segundos saboreó su poder. Una ola de emoción se alzó dentro de él. Le invadió la visión de su triunfo. Una vez más, y en forma soberbia, heroica, él era el amo.
De un golpe seco hizo la luz. El rostro del monstruo apareció iluminado.
Lupin lanzó un aullido de espanto.
Era Dolores Kesselbach.