Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —¿Quién lo sabe? Al parecer, Ganimard jamás lo ha visto como no sea maquillado y disfrazado. A menos que él no conozca el nombre bajo el cual se oculta…
—¡Ah! —dijo ella con curiosidad un poco cruel y femenina—. ¡Si yo pudiera presenciar la detención!
—Tengamos paciencia. Con seguridad que Arsenio Lupin ha descubierto ya la presencia de su enemigo. Entonces preferirá salir del barco entre los últimos, cuando los ojos del viejo policÃa estén ya cansados.
El desembarque dio comienzo. Apoyado en su paraguas, con aire indiferente, Ganimard no parecÃa prestar atención a la muchedumbre que se agolpaba entre las dos balaustradas. Yo observé que un oficial de a bordo, colocado detrás de él, le daba informes de cuando en cuando.
El marqués de Raverdan, el comandante Rawson, el italiano Rivolta fueron desfilando, y otros, muchos otros… Y entonces observé que Rozaine se acercaba.
¡Pobre Rozaine! ¡No parecÃa repuesto todavÃa de sus desventuras!
—Quizá sea él, a pesar de todo —me dijo la señorita Nelly. ¿Qué cree usted?
—Yo pienso que serÃa en extremo interesante el conservar en una misma fotografÃa a Rozaine y Ganimard. Tome usted mi máquina, pues estoy demasiado cargado de cosas.