Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —Si Bernard de Andrézy hubiese muerto, yo ya no estarÃa en este mundo. Y ése no es el caso. He aquà mis documentos.
—Éstos son sus documentos. Pero cómo es que usted los tiene en su poder, es algo que tendré el placer de explicárselo.
—Pero ¡usted está loco! Arsenio Lupin se ha embarcado bajo el nombre de R.
—SÃ, ése es un truco más de usted, una falsa pista sobre la cual usted los lanzó a ellos allá. ¡Ah! Es usted muy valeroso, buen mozo. Pero esta vez la suerte se le ha vuelto de espaldas. Vamos a ver, tú, Lupin, muestra que eres un buen jugador.
Dudé un instante. De un golpe seco me golpeó en el antebrazo derecho. Lancé un grito de dolor. HabÃa golpeado sobre la herida aún mal cerrada de que hablaba el telegrama.
Veamos. Era preciso resignarse. Me volvà hacia la señorita Nelly. Ésta escuchaba lÃvida, vacilante.