Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —¿Por qué —dice él también— habrÃa de tener yo una apariencia definida? ¿Por qué no evitar ese peligro de una personalidad siempre idéntica? Mis actos me designan suficientemente.
Y con un poquito de orgullo precisa:
—Tanto mejor si no pueden decir jamás con entera certidumbre: «He aquà a Arsenio Lupin». Lo esencial es que digan sin temor a equivocarse: «Arsenio Lupin ha hecho esto o aquello».
Son algunos de sus actos, algunas de sus aventuras los que yo trato de reconstruir, conforme a las confidencias de las cuales tuvo la generosidad de hacerme partÃcipe, en ciertas tardes de invierno, en el silencio de mi gabinete de trabajo.