Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —Bah… Era preciso distraerse un poco, ocupar en algo el ocio…, tanto más cuanto que el golpe sólo podrÃa tener éxito si yo estaba en la cárcel.
—¡Cómo! ——exclamó Ganimard—. ¿Tu proceso, tu defensa, la instrucción del sumario, todo eso no te basta para distraerte?
—No, puesto que he decidido no asistir a mi proceso.
—¡Oh, oh!
Arsenio Lupin replicó con calma:
—No asistiré a mi proceso.
—¿De verdad?
—Mi querido amigo, ¿te imaginas, acaso, que voy a pudrirme sobre la húmeda paja? Me insultas. Arsenio Lupin no permanece en la cárcel más que el tiempo que le plazca, y ni un minuto más.
—Hubiera sido más prudente el haber empezado por no entrar en ella —objetó el inspector con tono irónico.
—¡Ah! ¿El señor se está burlando? ¿No recuerda el señor que ha tenido la honra de realizar mi detención? Sepa usted, mi respetable amigo, que nadie, ni tú ni ningún otro, hubiera podido echarme la mano encima, si un interés muy superior, mucho más importante que todo, no me hubiera atraÃdo en ese momento crÃtico.
—Me sorprendes.