Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —Deje el habano y avisemos al jefe.
Dos minutos más tarde, el señor Dudouis registraba el cajón. Allà encontró primero un paquete de artÃculos de periódicos, recortados por la agencia Argus de la Presse, y que se referÃan a Arsenio Lupin, y luego una bolsa de tabaco, una pipa, papel del llamado hoja de cebolla, y, por último, dos libros.
El inspector leyó los tÃtulos de los libros. Uno de ellos era El culto de los héroes, de Carlyle, edición inglesa, y un elizevir magnÃfico, con encuadernación de la época, titulado Manual del epÃteto, traducción alemana publicada en Leyde en 1634. Después de hojearlos comprobó que todas las páginas estaban señaladas, subrayadas y anotadas. ¿Acaso se trataba de señales convencionales, o bien eran sencillamente marcas de esas que revelan el fervor que se siente por la lectura de un libro?
—Ya veremos esto detalladamente —dijo el señor Dudouis.
Inspeccionó la bolsa de tabaco, la pipa. Luego, tomando el famoso cigarro puro con anillo de oro, dijo:
—¡Caray! Nuestro amigo se trata a cuerpo de rey…, un Henry Clay.