Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —SÃ, señor juez, estamos de acuerdo: el robo al Banco Crédit Lyonnais, el robo de la calle Babylone, la emisión de billetes de Banco falsos, el asunto de las pólizas de seguros, los robos en los castillos de Armesnil, Gouret, Imblevain, Groseliers y Malaquis, todo eso fue obra de este servidor de usted.
—Entonces podrÃa usted explicarme…
—Es inútil; yo lo confieso todo en bloque, todo; y hasta diez veces más de lo que usted supone.
Cansado de esa lucha, el juez habÃa suspendido tales interrogatorios fastidiosos. Después de haber tomado conocimiento de dos notas interceptadas, volvió a reanudar los interrogatorios. Y en forma regular, a mediodÃa, Arsenio Lupin fue llevado de la Santé a la prisión central, en el coche de la penitenciarÃa, con otro grupo de detenidos. Regresaban a las tres o las cuatro de la tarde.
Pero, una tarde, ese regreso se realizó en condiciones particularmente extrañas. Como los demás detenidos de la Santé todavÃa no habÃan sido interrogados, se decidió llevar primero de regreso a Arsenio Lupin. Por consiguiente, aquél subió solo al coche.