Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron Dos dÃas después, el periódico Echo de France, que claramente se estaba convirtiendo en el monitor oficial de las hazañas de Arsenio Lupin —se afirmaba que éste era uno de sus principales socios comanditarios—, publicaba los detalles más completos sobre esta tentativa de fuga. Todo habÃa sido descubierto, incluso el texto de las notas cambiadas entre el detenido y su misteriosa amiga, los medios empleados para esa correspondencia, la complicidad de la PolicÃa, el paseo por el bulevar Saint-Michel y el incidente del café de la calle de Soufflot. Se sabÃa que las investigaciones del inspector Dieuzy entre los camareros del restaurante no habÃan dado ningún resultado. Y acababa de averiguarse, además, este hecho sorprendente que mostraba la infinita variedad de recursos que este hombre disponÃa: el coche carcelario en que le habÃan transportado era un coche enteramente lleno de trucos, con el cual su banda habÃa sustituido a uno de los seis vehÃculos habituales que componÃan el servicio de las cárceles.
Que la evasión de Arsenio Lupin estaba próxima, ya no le cupo duda alguna a nadie. Por lo demás, él mismo la anunciaba en términos categóricos, como lo demostró su respuesta al juez Bouvier, al dÃa siguiente del incidente. El juez rumiaba su fracaso, y Lupin, mirándole frÃamente, le dijo: