Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Tenga la bondad de prestármela.
La cogió y la examinó.
—Es lo que yo pensaba exactamente. Un brillante reconstruido.
—¿Un brillante reconstruido?
—Un procedimiento nuevo que consiste en someter el polvo de diamante a una temperatura muy elevada para fundirlo…, y entonces, ya no hay más que reconstruirlo en una sola pieza.
—¿Cómo? Pero mi brillante es bueno.
—El de usted, sÃ; pero éste no es el de usted.
—¿Dónde está, entonces, el mÃo?
—En manos de Arsenio Lupin.
—Entonces, ¿éste…?
—Éste sustituyó al suyo y fue introducido en el tubo de pasta de dientes del señor Bleichen, donde usted lo encontró.
—Por tanto, es falso.
—Completamente falso.
Intrigada, trastornada, la condesa callaba, mientras que su marido, incrédulo, daba vueltas a la joya en todos los sentidos. La condesa acabó por balbucir:
—¿Es posible? Pero ¿por qué no lo robó simplemente? Además ¿cómo lo robó?
—Precisamente eso es lo que voy a tratar de aclarar.
—¿En el castillo de Crozon?