Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Es evidente que existen dos pasadizos secretos entre estas casas… Pero lo que no alcanzo a comprender…
En su fuero interno, y por primera vez, Wilson dudó del poder excepcional de su genial colaborador. ¿Por qué hablaba tanto y actuaba tan poco?
—¿Por qué? —preguntó Sholmes, respondiendo a los Ãntimos pensamientos de Wilson—. Porque con este diablo de Lupin se trabaja en la cuerda floja, al azar, y en vez de extraer la verdad de los hechos precisos, hay que extraerla de su propio cerebro para comprobar enseguida si se adapta bien o no a los acontecimientos.
—¿Los pasadizos secretos?
—Y después, ¿qué? Cuando los conozca perfectamente, cuando conozca el que permitió a Lupin entrar en casa del abogado o el que siguió la Dama Rubia después del asesinato del barón de Hautrec, ¿habré avanzado algo? ¿Me proporcionará eso armas para atacar?
—Ataquemos siempre —exclamó Wilson.
No habÃa terminado de pronunciar la frase, cuando retrocedió gritando. Algo acababa de caer a sus pies: un saco medio lleno de arena, que habrÃa podido herirlos gravemente.
Sholmes levantó la cabeza. Encima de ellos, unos obreros trabajaban en un andamio suspendido del balcón del quinto piso.