Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —No se atreverá usted —respondió la muchacha, recobrando su sangre frÃa ante la amenaza de un peligro inmediato.
Sholmes se puso en pie y dio un paso hacia la biblioteca. Clotilde le detuvo.
—Un momento, señor.
Reflexionó, ahora dueña de sÃ, y muy tranquila, le preguntó:
—Usted es Herlock Sholmes, ¿verdad?
—SÃ.
—¿Qué quiere usted de m�
—¿Que qué quiero? Tengo empeñado un duelo con Arsenio Lupin y necesito salir vencedor en él. En la espera de un desenlace que no ha de tardar mucho, estimo que un rehén tan preciado como usted me da sobre mi adversario una ventaja considerable. Asà pues, usted me seguirá, señorita, y yo la confiaré a uno de mis amigos. Cuando haya conseguido mi propósito, quedará usted libre.
—¿Es todo?
—Todo. Yo no formo parte de la PolicÃa de su paÃs y, por consiguiente, no me creo con derecho… a hacer justicia.
La muchacha parecÃa resuelta. Sin embargo, exigió aún un momento de tregua. Sus ojos se cerraron y Sholmes la miraba, tranquilizado de pronto, casi indiferente a los peligros que le rodeaban.