Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Muchas gracias. Pero ¡qué ruta más rara seguimos! ¿No habrá entendido bien el chófer?
En aquel momento salÃan de ParÃs por la Porte de Neuilly. ¡Qué diablos! La calle Pergolése no se encontraba fuera de las fortificaciones.
Sholmes bajó el cristal.
—Óigame, chófer, me parece que está usted equivocado. ¡Vamos a la calle Pergolése! —El hombre no contestó. Sholmes repitió en voz más alta—: Le he dicho que se dirija a la calle Pergolése. —El hombre tampoco contestó—. ¡Ah! ¿Es que es usted sordo, amigo? ¿O es que tiene mala voluntad?… No tenemos nada que hacer por aquÃ… ¡Calle Pergolése!… Le ordeno que regrese y con la mayor rapidez posible.
Siempre el mismo silencio. El inglés se estremeció de inquietud. Miró a Clotilde. Una sonrisa indefinible plegaba sus labios.
—¿Por qué sonrÃe usted?… Este incidente no tiene ninguna relación con…, y no cambia nada las cosas…
—¡Absolutamente nada! —respondió la muchacha.